Hielos en invierno

No hay manera de dirigirme a ti. Algunas veces eres increíble, llego a pensar que somos la misma clase de ser vivo. Charlar no parece difícil, al contrario, me encanta. Hay muchas cosas que me encantan por ti, como decir por favor y gracias. Saludar a la gente parece ser un gesto de amabilidad invaluable de tu parte. Eres bueno, lo sé.

La compatibilidad se nota y lo sentimos, quizá demasiado que debemos ocultarlo en un silencio exagerado. Hemos llegado a sonreir juntos. Pasamos los limites establecidos para los abrazos. La ciudad parece otra.

 

No sé, te defiendo de mi razón, de otra manera te odiaría. Eres cruel y no te importa.

Solía ser fácil encontrar una excusa a tu favor, era emocionante volver a verte. Calcular mis palabras para que de manera sutil me sintieras cerca.

Intento consolarme sintiéndote menos 6 noches a la semana, pero en un día como hoy, el séptimo, pensé en saludarte.

Ahora estás en mi congelador. no necesito hielos, es invierno.

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